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| Alexiévich, Svetlana. Voces de Chérnobil. 408 páginas. |
"Voces de Chernóbil", de Svetlana Alexiévich, es un texto que convierte una multiplicidad de testimonios en una sola historia, explorando la memoria colectiva de quienes se vieron afectados por el ya conocido desastre nuclear de la central de Chernóbil. Lo interesante de esta novela, es que su autora nos presenta esta polifonía fusionando técnicas periodísticas y literarias, permitiéndonos como lectores hacer una reconstrucción de los hechos bastante detallada y emotiva. Por lo mismo, nos vemos invitados a reflexionar sobre cómo los eventos que se nos presentan a través de los distintos monólogos y testimonios han moldeado la identidad cultural de Bielorrusia y Ucrania. Esto enriquece la experiencia de lectura y nos comprueba que el periodismo cultural actúa como un medio poderoso para lograr preservar hechos significativos para la humanidad, con narrativas identitarias en sociedades que se han visto afectadas a gran escala por diferentes motivos catastróficos. Lo cual demuestra lo potente que se vuelve el unir voces individuales para crear un relato que transmite un espíritu humano y resiliente.
Un ejemplo de cómo esta narrativa se va construyendo, es visible al pasar por un apartado de la novela llamado “Monólogo acerca del paisaje lunar”. Es aquí donde se nos presenta la reflexión de Yevgueni Alexándrovich (una de las tantas voces que arman esta novela), quien tiene una percepción altamente emotiva frente al abordaje de lo ocurrido en Chernóbil y nos lo presenta desde su relación con la literatura. Su monólogo nos menciona que él envía un relato propio sobre el desastre en la central nuclear a una revista, pero que aquel trabajo es considerado más como una descripción de una pesadilla que una obra literaria. Al leer entre líneas, este hecho no sugiere una falta de talento, sino que una resistencia cultural profunda. Se nos demuestra que existe reticencia en los autores para abordar este tema tan sensible, ya que Chernóbil se torna un “trauma de la cultura” (Alexiévich, 2015, p.94), siendo una catástrofe tan grande que ha quedado al margen de las distintas formas de expresión artística. Esta ausencia de profundidad en cuánto al caso nos plantea preguntas sobre cómo el arte puede capturar y procesar tragedias de tal magnitud. La voz de este monólogo plantea con pesar que la explosión nuclear de la central no ha sido tocada por la literatura. Este comentario nos lleva a cuestionar el cómo los eventos importantes moldean la producción cultural, o bien la reprimen. Lo mismo ocurre con la identidad, visible en extractos de otros monólogos a cargo de otros afectados, otras voces, tal como:
¿En qué confiar? ¿Qué esperar? Rusia nunca ha protegido a los suyos, porque es un país grande, infinito. Si he de serle sincera, yo no siento que mi patria sea Rusia; nos hemos educado de otro modo: nuestra patria era la Unión Soviética. (Alexievich, 2015, p. 65)
Así mismo, bajo la fusión de estructuras periodísticas y literarias que nos plantea Alexievich, la respuesta a qué busca con su texto está en el mismo enfoque que reúne una multiplicidad de voces y miradas. De esa forma logra reconstruir una memoria cultural con narrativas crudas y emotivas que abren espacio para la reflexión. Y es que además de encapsular todo lo que conlleva el desastre nuclear, esta novela profundiza de manera auténtica la resistencia cultural colectiva frente a una experiencia traumática. Dentro de cada sección de este relato histórico, la autora nos proporciona testimonios íntimos de quienes sobrevivieron al desastre no sólo documentando consecuencias ambientales o físicas, sino que explora y humaniza la tragedia a través de las distintas emocionalidades y heridas psicológicas como un trauma que perdura en el tiempo frente a la catástrofe. Con pasajes cargados de emociones, como: “He recordado… Para recobrar la verdad de aquellos días y de nuestros sentimientos. Para no olvidar cómo hemos cambiado. Y nuestra vida.” (Alexiévich, 2015, p. 208), Voces de Chernóbil se revela como una narrativa que va mucho más allá que una novela histórica o una crónica. Es una representación de la condición humana bajo niveles de tensión extrema. También es un llamado de atención para replantearnos cómo enfrentamos los eventos traumáticos ya sea en nuestra propia individualidad o como sociedad, permitiéndonos reflexionar sobre nuestra empatía y memoria colectiva.
En suma, ‘Voces de Chernóbil’ no solo documenta fielmente el desastre ocurrido en ese lugar, sino que también analiza la identidad cultural colectiva frente a esta tragedia. La pluma de Svetlana Alexiévich une de manera firme y cruda una multiplicidad de voces y sentimientos, ofreciendo un análisis que va más allá de la mera crónica histórica. La obra nos invita a considerar cómo estos eventos no solo impactan a las sociedades en el presente, sino que también moldean sus narrativas culturales y recuerdos colectivos. Al ponernos sobre la mesa las heridas emocionales y psicológicas de quienes lograron sobrevivir, Alexiévich nos desafía a reconocer la importancia de la memoria colectiva en la construcción de un futuro con mayor empatía y conciencia. Este texto se erige así como un poderoso recordatorio de que, a pesar del sufrimiento, la voz humana y la memoria compartida tienen el poder de resistir, ofrecer nuevas perspectivas y fomentar la comprensión y la reconciliación.
Referencia
Alexiévich, S. (2015). Voces de Chernóbil: Crónica del Futuro. DEBOLSILLO.

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